El arco de ánimas de La Vega de los Viejos es tan singular como poco conocido. Se trata de una pequeña capilla de mampostería que contiene una tablilla policromada. En la tablilla se representan a las almas del Purgatorio siendo asistidas por ángeles del cielo.

En Asturias, Galicia y Norte de Portugal (las “alminhas”) existen bastantes ejemplos de estas  pequeñas capillas. En la provincia de León, solo hemos localizado el de La Vega de los Viejos.

El origen pagano de la construcción es fácilmente rastreable. Los romanos rendían culto a ciertas divinidades domésticas llamadas lares. El culto a los lares se trajo a la Península Ibérica pero, curiosamente, floreció de forma especial en el noroeste. Algunos estudiosos señalan que el culto a los lares tendría similitudes con otros más antiguos y autóctonos. Los pobladores nativos habrían asimilado unos a otros, de ahí su popularidad. Dentro de los dioses lares, los compitales y los viales, protegían a los viajeros en los cruces de caminos los primeros, y en las entradas y salidas de las aldeas los segundos. El origen de estas pequeñas capillas estaría en estas divinidades protectoras, a las que se encomendaban los caminantes para llevar a buen término sus viajes.

J. L. Pérez de Castro describe este tipo de edificaciones en su artículo “El origen de las ánimas” y su presencia en la etnografía del Eo (Asturias)”:

“Dichas capillitas construidas generalmente de mampostería, pues también las hubo de madera, no solían tener más forma que la rectangular y estaban rematadas por una cruz de madera o de hierro. En su frente, o sea en lado que mira al camino principal, llevaban una hornacina protegida del exterior por una portezuela con vidrio y rejas de hierro”

Señala también el estilo ingenuo de las representaciones de las ánimas y la existencia de una caja con una ranura,  destinada a recibir las limosnas de los devotos:

“destinadas a la conservación de la obra, a mantener encendida la lamparilla de aceite (…) y a sufragar el culto de la Iglesia por las almas del Purgatorio”

En el caso que nos ocupa, la presencia romana está documentada. Por la Vega de los Viejos pasaba una antigua calzada romana que continuó utilizándose como vía de paso a lo largo de los siglos. El catedrático de Historia Antigua de la Universidad de León, Manuel A. Rabanal, señala su existencia en su artículo “Vías de época romana entre Asturias y León”:

 “Los accesos hacia el Norte por el valle del río Luna y por el Sil enlazan en La Vega de los Viejos, pueblo en el que hay un puente con restos de cimentación romana. Esto lleva a suponer la existencia de una nueva vía de penetración a Asturias que, desde el pueblo citado, iría siguiendo el río del Puerto por el Puerto de Somiedo”

Podemos pensar que antes del arco de ánimas, que data del siglo XVII, habría otras construcciones cristianas, tal vez de madera o quizá también de piedra que, a su vez, habrían sustituido a algún hito conmemorativo de los lares romanos; y remontándonos más aún,  posiblemente  encontraríamos algún elemento que testificase el culto a algún dios protector  de los pueblos autóctonos. En cuanto al tema de las ánimas del Purgatorio, debemos señalar que la devoción a las ánimas en la montaña noroccidental leonesa está muy arraigada; buena prueba de ello es la existencia desde antiguo de cofrades y cofradías en la zona.

A pesar de su originalidad y singularidad, el monumento se encuentra en malas condiciones. El panel informativo que se halla junto a la iglesia del pueblo es ilegible, y tanto la talla policromada como la reja y el cristal que la guardan necesitan ser restauradas. No se pueden apreciar con claridad las figuras, las fotografías que acompañan este artículo dan fe de ello.

La capilla presenta la mayoría de las características de las que hablaba  J. L. Pérez de Castro, si bien en vez de una planta rectangular, encontramos una cuadrada. Al frente se abre un pequeño espacio a modo de portal y, protegida por la reja y el cristal, la tablilla policromada. Normalmente estas construcciones suelen presentar elementos de distintas épocas. Señal clara de esto es que, en los muros de mampostería del arco de La Vega de los Viejos, aparecen dos inscripciones con dos fechas: a la derecha se lee, “año 1919 Víctor Álvarez Pérez párroco“,  y a la izquierda, “1756 a devoción de los González Valcarcel”.

Testigo de los años, el arco de ánimas continúa en pie, cada vez más solitario. Escasos son los caminantes que se encomiendan hoy a las ánimas aunque en los tiempos que corren, tal vez no estaría de más.

Texto: María Gómez
Fotografía: Antonio Juárez

1 comentario

  1. RAFAEL MILLAN ACEDO on

    Como siempre, las imágenes y las palabras que ilustran el reportaje, son una soplo de aire limpio y fresco.

    Maria, te sugiero que te intereses por la “segunda Biblioteca” de León. Me refiero a estas iniciativas que dieron lugar a que nos conociésemos. Ya son dos. La mas reciente está en Abelgas. ¡¡¡MERECE LA PENA QUE LA CONOZCAS¡¡¡