(Dedicado a mi padre, José Antonio Gómez Rosende, fallecido el 12 de febrero de 2014) Muchos leoneses ignorarán que el primer cementerio que existió en la capital, construido sobre 1833 estaba situado en la carretera de Asturias, justo en el lugar en el que hoy se encuentran la antigua maternidad y el colegio de Las Anejas. Hasta entonces los difuntos eran enterrados en  camposantos particulares y en los de las iglesias. Los del Hospital de San Antonio Abad, el Hospicio y San Marcos cumplían esta función en nuestra ciudad.

En el 2008, el Diario de León anunciaba que las obras del AVE se llevarían por delante el silo de Palanquinos. Desconocemos el motivo del indulto pero la construcción se mantiene todavía, erguida y visible su silueta en el horizonte. El silo de cereal de Palanquinos se edificó en 1973 y tenía una capacidad de almacenaje de 2400 toneladas.

Sobre el río Tuerto, afluente del Órbigo, pasan dos puentes de hierro que han sido restaurados en años recientes. El 16 de mayo de 1906 se inaugura provisionalmente el puente Victoria, también llamado puente de Requejo, en la carretera provincial 622, salida de La Bañeza a León. A dicho acto acuden las autoridades provinciales y el obispo. El nombre del puente es un homenaje a la futura esposa del rey Alfonso XIII y sobrina de la reina de Inglaterra, Victoria Eugenia de Battemberg. La prensa de la época se hizo eco del hecho:

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